Invertimos y operamos empresas en Ecuador. A veces las fundamos desde cero; a veces entramos cuando ya están andando. Lo que no cambia es para qué venimos: potenciar y escalar.
No tenemos un sector cerrado ni una etapa favorita. Miramos todo lo que nos llega y entramos cuando vemos un negocio que se puede multiplicar. A veces eso significa empezar con una hoja en blanco; a veces, coger una empresa que ya factura y darle lo que le falta para crecer.
Ponemos dinero, pero sobre todo ponemos trabajo. Nos metemos en la operación, tomamos decisiones y respondemos por ellas. Si no podemos estar dentro, no entramos.
Invertimos nuestro dinero. Eso nos quita la presión de vender en cinco años y nos deja construir a la velocidad que el negocio aguante.
Empezamos pequeño y probamos con clientes reales antes de crecer. Primero recurrencia, después margen, después estructura. En ese orden.
Marca, procesos, trazabilidad y control desde el día uno, aunque el negocio tenga un solo local. Ese suele ser exactamente el hueco que encontramos.
Estas son las cuatro formas en las que solemos entrar. Si tu caso no encaja en ninguna pero el negocio tiene sentido, escríbenos igual.
El proyecto nace en nuestra mesa. Definimos el modelo, montamos la operación y abrimos. Es lo que más nos gusta hacer y donde más tiempo ponemos.
Una empresa que ya vende pero se quedó sin estructura para dar el siguiente paso. Entramos con capital y con manos, y ordenamos lo que haga falta ordenar.
El modelo ya funciona en un punto y hay que replicarlo. Aportamos el músculo financiero, los proveedores y los procesos para que el segundo, el tercero y el décimo salgan igual de bien que el primero.
No venimos a reemplazar a nadie. Si quien montó el negocio quiere seguir al frente, nos sentamos al lado y aportamos donde no llega. Nos interesa el resultado, no el sillón.
Puntos de venta de pollo, cerdo y mariscos en Portoviejo: producto porcionado, envasado y etiquetado, en fresco y congelado. La categoría mueve mucho dinero en Manabí y se vende, casi siempre, en condiciones que nadie querría ver. Nuestra apuesta es sencilla: la misma proteína, con higiene visible, trazabilidad y una experiencia de compra que da confianza.
Nos conocimos haciendo negocios entre nosotros: uno vendía, otro compraba y el tercero fabricaba. Después de años cruzándonos en las mismas mesas, decidimos que era más sensato montar las cosas juntos.
Manabita. Creció entre el negocio familiar y el mostrador, y lleva años abriendo y operando puntos de venta. Sabe lo que cuesta llenar una percha, cuadrar un inventario y sostener un local abierto los siete días.
Manabita. Viene de la producción pecuaria y conoce la cadena entera: granja, faenado, corte, frío y distribución. Es quien traduce una idea de negocio en kilos, mermas y rendimientos reales.
Catalán afincado en Ecuador. Fundó un laboratorio de nutracéuticos con certificación BPM y una marca de suplementos que hoy se vende en farmacias de todo el país. Aporta el estándar de calidad y la parte de marca.